San Luis Potosí

San Luis Potosí

Hablemos de San Luis Potosí, capital del estado homónimo que se localiza en el área centro-norte de México. San Luis no solo es una ciudad con enorme potencial económico, como lo estableció el Financial Times en el 2010, si no también con una enorme riqueza histórica y cultural. Situada en un región árida, los pobladores de esta ciudad tuvieron que aprender a superar los retos de la naturaleza para convertirse, primero, en un pueblo minero de cierta importancia en la ruta de la plata y, eventualmente, llegar a fungir temporalmente como capital de la republica durante la presidencia de Benito Juárez. Además de su importante acervo histórico, San Luis ha abierto sus puertas y sus calles al arte, un ejemplo de esto son las esculturas de Mario Luis Cuevas, las cuales se han vuelto parte del paisaje cotidiano en las plazas de la ciudad.

El Centro Historico

La plaza principal, y de la cual nace el resto de la ciudad, es la Plaza de Armas. Ésta plaza fue construida al modelo de Felipe II por lo que encontramos la Catedral de San Luis en su cara norte y lo que fueron las casas reales en las otras tres. El centro de la plaza esta dominado por un encantador kiosco octagonal de cantera rosa, el cual rinde homenaje a ocho grandes músicos mexicanos y las cuatro fuentes de la plaza les deleitan con una tranquila serenata. Asimismo, en esta plaza nos encontramos con el Señor de las Palomas, que aunque no canta como la señora afuera de la Catedral de san Pablo en Londres, de igual manera nos recuerda que disfrutemos de los pequeños detalles de la vida; los niños persiguiendo burbujas por la plaza, las palomas disfrutando de la brisa o un momento de paz bajo la sombra de los árboles.

Procesion saliendo de la Catedral de San Luis
Procesion saliendo de la Catedral de San Luis

Como en muchos lugares de Latinoamérica, San Luis sigue siendo fiel creyente y por lo mismo no es poco común ver a la congregación que sale en procesión de la catedral, vestidos con elegancia y presumiendo zapatos a los seguramente los boleros de la plaza sacaron brillo unas horas antes. Una visita a la catedral bien vale la pena, pues es una de las joyas que nacieron de la riqueza que llego a San Luis tras el descubrimiento de las minas de oro y plata en las regiones aledañas. Además, en el altar principal podemos contemplar a San Luis de Francia, tras él cual la ciudad y el estado fueron nombrados.

Plaza de los Fundadores con la Capilla de Loreto al fondo
Plaza de los Fundadores con la Capilla de Loreto al fondo

A una cuadra de aquí encontramos otra de las plazas renombradas de la ciudad, la Plaza Fundadores. Es aquí donde estuvo situado el primer asentamiento de la región a finales del siglo XVI, hoy en día se limita a una explanada donde a lo largo del año se llevan acabo numerosos eventos. Además, en esta plaza nos topamos nuevamente con el santo patrono de la ciudad, San Luis Rey, esta vez integrándose a la muchedumbre en traje de bronce. Alrededor de la misma se encuentran varios edificios como La Capilla de Loreto, dando testimonio de la presencia jesuita en San Luis, así como el edificio central de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, la cual en 1923 se convirtió en la primera universidad autónoma del país y reside en un edificio de tal belleza que hasta ganas dan de estudiar.

Teatro de la Paz
Teatro de la Paz

De lado opuesto del Centro Histórico encontramos la Plaza del Carmen, un hermoso laberinto de jardineras que conducen al manantial que surge de la enorme concha de bronce en el centro de la plaza. Esparcidas la plaza hay numerosas banquitas, ideales para sentarse a descansar unos minutos para admirar los jardines así como los emblemáticos edificios que le rodean, como lo es el Teatro de la Paz, uno de los principales teatros de México. Incluso, si uno se siente solo puede compartir la banca con un padre, que ya cansado, se ha sentado pero continua jugando con sus dos hijos. Ésta plaza tiene gran importancia pues, además de los payasos y mimos que le frecuentan, es también el sitio donde comienza y da fin la Procesión del Silencio durante Semana Santa.

Así como se evidencia la presencia jesuita en la Plaza de los Fundadores, aquí el Templo de Nuestra Señora el Carmen nos habla de la presencia carmelita a partir del siglo XVIII. Éste templo es un esplendido ejemplo de arquitectura churrigueresca; desde la fachada nos observan una decena de santos que con sus ojos huecos se aseguran de que San Luis permanezca en tranquilidad y guardan en sus corazones de piedra la memoria de todos los fieles que se han adentrado en el templo. Contiguo al templo, instalado dentro de lo que un día fue el convento de los carmelitas, encontramos hoy el Museo del Virreinato. Dentro de este museo uno encuentra una extensa colección de arte y artefactos que presenciaron el nacer de esta ciudad y esperan ansiosos de narrarlo al visitante. Asimismo, se conservan aun el claustro y la sala de los monogramas, aun resonando con las plegarias de los carmelitas.

Patio central del Museo Nacional de la Mascara
Patio central del Museo Nacional de la Mascara

Otro museo que cabe destacar en esta plaza es el Museo Nacional de la Mascara, que ocupa el lado sur de la plaza en lo que solía ser el Palacio Federal. Dentro de este suntuoso edificio reside hoy el alma danzante mexicana en todas sus formas: las simpáticas sonrisas de los viejitos; mascaras con tez de todos los colores, tal como lo vemos al caminar por la calle; aquí los diablos descansan junto Cristos y los moros sonríen a los cristianos; las ásperas barbas de algunas hacen reír a las mascaras exhibidas debajo al acariciar la calvicie de éstas; vemos también opulentos penachos que parecen estar a punto de emprender vuelo por las salas. En pocas palabras, es una jungla donde convergen todas las personalidades que a lo largo de los años han dado vida a esta nación y que por su legado han merecido este antiguo palacio para congregarse.

La Calzada de Guadalupe

Torre del reloj en el Jardín de Colon
Torre del reloj en el Jardín de Colon

Una vez terminado el recorrido del centro histórico puede uno alejarse del bullicio que siempre acompaña el centro de toda ciudad para dar un paseo a lo largo de la Calzada de Guadalupe. Para llegar a la calzada uno debe cruzar primero el Jardín de Colon, en el cual se puede apreciar el regalo que la corona española le hizo a San Luis con motivo del centenario de la independencia; un diligente reloj que durante casi un siglo dio la hora a los parroquianos, hasta que en el 2009 un par de almas descarriadas se dieron a la tarea de robarse la maquinaria dejando así un cuerpo inerte como decoración del parque.

El aguador cargando so chochocol frente a la Caja de Agua
El aguador cargando so chochocol frente a la Caja de Agua

Continuando nuestro camino encontramos a Morelos que, con la mano en alto, nos anuncia el inicio de la calzada. A tan solo unos pasos del héroe de la independencia encontramos una de las estructuras mas destacadas: La caja de Agua. Ésta es uno de los símbolos mas destacados de la ciudad pues, además de ser un exquisito ejemplo de cantería, fue también la principal fuente de agua para el pueblo potosino, permitiéndole así florecer hasta lo que es hoy. Sobre el andador, a un costado de la caja, encontramos inmortalizado al aguador encaminándose en uno de sus viajes para proveer a las familias potosinas del preciado liquido que carga sobre su espalda en un chochocol. A pesar de estarse aproximando a los dos siglos de edad, esta estructura aun es utilizada hoy en día para recolectar agua cuando llueve pues, estando en Aridoamérica, el agua continua siendo un recurso sumamente valioso en la ciudad.

Entrada al Centro de las Artes San Luis Potosí
Entrada al Centro de las Artes San Luis Potosí

Después de una amena caminata a lo largo de la calzada, nos encontramos a Francisco I Madero que, con mirada incansable, vigila la entrada de lo que ahora es el Centro de las Artes de San Luis. Éste centro es único en su genero pues, antes de convertirse en lo que es hoy, fue durante casi un siglo un centro penitenciario, función con la cual participo tanto en la revolución mexicana, así como en la Guerra Cristera. Actualmente funciona principalmente como una institución educativa, sin embargo ofrece tours guiados de las instalaciones tres veces al día los cuales realmente valen la pena. La visita nocturna en particular permite recorrer los pasillos de la antigua cárcel lado a lado con los fantasmas que aun habitan entre sus muros: con los sentidos agudizados por la obscuridad es fácil imaginar los pasos que intentan escapar de los guardias o los gritos de frustración al ser vencidos por los imponentes murallas que delimitaron un día el mundo los presos; la lucha entre las sombras y el alumbrado nocturno traen a la vida a los habitantes actuales del inmueble, modelos de roca que incansables presumen suntuosas poses derivadas de la imaginación de los talentosos estudiantes de la institución actual; al llegar al actual patio de conciertos, las brisas nocturnas que recorren el laberinto que conforma su piso agasajan al invitado con un concierto de susurros de tiempos atrás; al recorrer las celadas que han sido preservadas, uno puede llegar a percibir los ecos del murmurar de Francisco I Madero al esbozar los términos del Plan de San Luis durante su estancia en el precinto.

Mas allá, la calzada termina en la Basílica Menor de Guadalupe, una sencilla construcción virreinal que día a día ampara a la penitente que, arrodillada en la entrada, ilustra la devoción general que el pueblo latinoamericano le tiene a la Virgen aun hoy en día. Como la mayoría de los templos religiosos en México, éste recinto presume en sus muros, cúpulas y pilares el mas alto nivel tanto artístico como arquitectónico. Entre las piezas decorativas que se encuentran en este lugar una que llama la atención es un candelabro de forma de navío el cual navega entre el mar de oraciones y plegarias que inundan el templo.

Parque Tangamanga

En el margen oriente de la ciudad encontramos un oasis bajo el nombre de Parque Tangamanga I. San Luis esta sitiada en terrenos mas bien áridos por lo cual el acceso a áreas verdes no siempre es fácil, por lo cual tener el segundo parque urbano mas grande del país es sin duda un gran privilegio que hay que aprovechar. El parque Tangamanga I recibe con brazos abiertos a todos, con múltiples opciones de actividades para satisfacer los diversos gustos de sus visitantes: los deportistas pueden ir a correr o andar en bicicleta por las veredas que, cual telaraña, comunican todos sus rincones; las familias pueden disfrutar de un ameno picnic alejados de la agitación de la ciudad; un paseo alrededor de los lagos es siempre una buena terapia, pues la calma de sus aguas es contagiosa; por otro lado si uno busca resguardarse del calor en un día soleado hay incluso un magnifico museo esperando ansioso compartir su sabiduría.

Usando el microscopio en el area interactiva del museo Laberinto de las Ciencias y Artes
Usando el microscopio en el area interactiva del museo Laberinto de las Ciencias y Artes

El Museo Interactivo Laberinto de las ciencias y artes es un sumamente recomendable para gente de todas las edades ya que tiene actividades de interés para todos y es fácil perder la noción del tiempo una vez ahí. Una vez pasada la entrada puede estar seguro el visitante que no habrá un solo momento de aburrición pues uno pude desde ver a detalle los movimientos de una araña bajo microscopio hasta visitar el observatorio en la torre central para ver los astros que normalmente flotan invisibles en la lejanía del firmamento. Además, ya que fue inaugurado hace menos de una década puede estar uno seguro de que todo lo que ahí se encuentra esta a la delantera en su área.

En pocas palabras estas son algunas de las cosas que uno puede esperar al visitar San Luis, ademas de poder degustar la delicia de las enchiladas potosinas y los típicos chocolates Costanzo de postre. Hay sin duda muchos mas rincones que descubrir, pero este es un buen comienzo.

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